sábado, 19 de febrero de 2011

Adios Buenos Aires.


Las calles me despiden.
Las noches aguardan por mi regreso, me extrañaran.
El cielo porteño dirá, “Donde está mi enviciado admirador”.
Y una parte de la población aclamara mi vuelta.

Debo irme. Tengo cosas que hacer.
Está en mí el deseo de no volver jamás y quedarme con el
recuerdo de lo que alguna vez fue.
Pero sé que no volverá.
Dejo atrás una dulce y adorable etapa de mi vida para
continuar mi historia.
Doy vuelta la página del libro que escribo, y ya tengo en
mente el próximo capítulo.
Si algo sale mal, podre cambiarlo.

 
Aún no está escrito.


L.B.