Charlando con unas amigas estabas. Creo… No estoy muy seguro
de quienes eran.
Yo pasé caminando, te vi y sentí que hasta ahí había llegado
mi corazón. Que tenía que salir de mi pecho y perseguirte para donde vayas.
Fue una sensación muy extraña. Parte de mi quería comenzar
una conversación y otra parte simplemente darte un beso.
Qué raro que sería no? Que pase un tipo caminando y sin más,
te parta la boca. Pero bueno, el amor es así, no avisa cuando llega. A ninguno
de los dos.
Bueno, en realidad, yo me termine enterando. Estoy segurísimo
de que te amo profundamente. Pero vos ni me conoces. Hasta creo que ni
levantaste la vista cuando pase… No me registraste.
Pero yo sí. Te vi y quede anonadado por tu cabellera rubia.
O castaña clara?… Esos rulos que saltaban al ritmo de tus sonrisas y
carcajadas. Cuando hablabas movías las manos tan delicadamente que me imagine
como serian tus caricias. Hermosas, dulces, estoy seguro!
Confieso que no estaba esperando el colectivo en la esquina
del bar. De hecho, ni siquiera es una parada esa. Pero estaba tan entretenido
con la imagen tuya que hasta iría nuevamente hasta allí para verte aparecer y reír.
Por desgracia tuve que continuar mi camino. Hubieras pensado
que soy un psicópata si me veías ahí. No quiero ni imaginarme la cara que debería
tener.
Me queda por decirte que me encantaría volver a verte. Esta
vez me gustaría que sea sentados en la misma mesa del café, o en la de al lado…
Pero te quiero ver.
Acepta esta carta como la declaración de amor de Juan. Ese
es mi nombre, Juan.
PD: Mañana estaré a las tres de la tarde en el café. Voy a
ponerme un saco negro y seguramente estaré leyendo algún libro de Verne, me
gusta mucho la creatividad que tiene para inventar historias.
L.B.