jueves, 23 de agosto de 2012

Roma, el parque.



En el parque Roma la vi, cuando algunas de las personas estaban de regreso a sus hogares, ella llegaba. Eso fue un sábado, o quizás un domingo de esos de los que uno no tiene muchos recuerdos. Me impacto a primera vista, a segunda me pareció normal, armoniosa, sencilla. Bebiendo unos mates mirando como las curvas del ombú se enredaban en la azotea de esa galería, vi como meneaba sus caderas al pasear, pensé también en el tiempo que tardo aquel arbusto en crecer y asi calcule sus años… No debía tener tantos como aquel ombú, quizás solo divididos por tres o un poco menos.
Tomo asiento dos lugares a mi izquierda y con la excusa de ser zurdo al cebarme la observaba fumar sus Phillips Morris, cigarrillos de su edad, de jóvenes ansiosos, efímeros e impulsivos. Le ofrecí mates y acepto, no recuerdo cuantos, pero la yerba se me había acabado. Hacia horas yo estaba allí sentado y él se lavo. Mercedes la señora que atiende el kiosco no tenia problemas en obsequiarme agua caliente, pero la yerba tenia su precio y yo no tenia un centavo. Hacia algunas semanas me habían despedido del restaurant por reiteradas faltas y no tenia dinero. Ella me ofreció un paquete y acepte, al fin y al cabo me servía para continuar observándola algún tiempo mas antes de que el sol caiga, aprovecho y compro una cajetilla de diez. Me dijo que su nombre era Sofía, le dije que el mio era Martin y bebió con indiferencia, como si no le importada.
Unas farolas eran nuestra única luz, el parque iba quedando deshabitado asi que apuramos los últimos mates y todo quedo en nada. Solo tuvimos una charla fugaz en la que no nos conocimos mas de lo que uno se expone en una entrevista laboral, preguntas y respuestas protocolares referentes al estudio, al trabajo, a la familia, nada especial salvo algunas miradas color miel. Pero quizás solo era mi impresión. Nos dimos un cálido beso en la mejilla y cada uno siguió su camino, yo a mi departamento en Saavedra y ella a la casa de sus padres allí en Villa Urquiza.
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miércoles, 22 de agosto de 2012

Supongo


Supongo que hoy resulta difícil encontrar un motivo. Supongo que en los días donde uno quiere desaparecer sin mas, eso se vuelve complicado.

Querer dar vuelta la pagina del libro y no poder por que aun hay cosas que no se entienden, que no cierran… Se lee una y otra vez pero no hay caso. Esa duda, ese incierto sigue allí. Que es? Porque esta? Uno se pregunta sin hallar respuesta. Esa inconsistencia que tiene la razón a algunos les hunde el bote… Esas dudas gritan I9 y es barco hundido.

El hechizo se desvanece y nadie se inmuta, el mago ya no tiene trucos con los que embobecer al publico, ese artista ya paso de moda. Puede que se ilumine, puede que todo siga igual y el show termine, puede que no sea asi.

Puede que sea asi y no vaya a cambiar, supongo que por eso hoy resulta difícil encontrar un motivo. Supongo que las cosas seguirán asi…


L.B.