Un mundo que no sabe que yo existo,
Un vecino que no sabe dónde vivo,
Un profesor, que no me tiene de alumno.
Un trabajo en el que no me pagan.
Un correo que no envía mis cartas, un teléfono que no
atiende mis llamadas.
Un estómago que no se llena de alimento, una sed que no se
sacia con agua bendita.
Una cruz que ningún cristo habita.
Una fe, que no cree en nadie.
Una luz que no alumbra, un álamo que no da sombra, una
oscuridad en la que se puede ver.
Una felicidad que entristece, una tristeza que alegra.
Un corazón que no late, una novia que no me besa.
Un brazo que no me roza, un te quiero que no me quiere.
Un hola, maquillado por tu ausencia.
Un beso que da palmadas en la espalda, un caparazón
perforado de golpes.
Un color gris que opaca el cielo, un sol que no se ve y no
deja ver.
Un porque, que no da respuesta. Y una razón cien por ciento
inconsciente,
pero con la meta de convencer.
L.B.