Una llamada es recibida con desespero.
Del otro lado, voces dormidas responden.
Un shock, un pánico al habla con desesperación aleatoria
presentando síntomas de llanto.
Con un brinco hacia un taxi con tarifas elevadas me
dirijo sin pena ni gloria hacia una casa ya aparentemente ajena.
Los metros son kilómetros y los segundos horas.
"Hola?"
"Estoy yendo, despreocúpate.
No temas."
Una cara de terror se presenta ante mí, y unos látigos se
aferran a mi cuerpo de repente.
Una fuerza extrañada se apodera y las ganas de que siga
así van creciendo nuevamente.
Los engaños propios se terminaron con una simple mirada.
No volveré a hacerlo.
Secuencia extraña, pelusas grises inmóviles, bolsa y
llantos a la puerta.
Increíblemente se transformaron en caricias, besos y sonrisas.
Es más que agradable, es único e irreemplazable.
Incomparable también.
Amor... Eso es, amor no sentido hacia nadie más. Solo a
ti.
L.B.